A TRAVÉS DE SUS PROPIAS MANOS

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14 oct A TRAVÉS DE SUS PROPIAS MANOS

TRADUCCIÓN DE “THROUGH THEIR OWN HANDS”

Un artículo de Sonia Osorio publicado en las páginas 46 a 54 de la revista  Massage&Bodywork (December/January 2003).

Traducción: Ona Cardona

A TRAVÉS DE SUS PROPIAS MANOS

Hoy puedo escribir esto porque he vuelto de nuevo a mi cuerpo, a la vida. Me he “re-membrado”[reunido mis miembros]. Después de años de pesadilla por sentirme desmembrada, junté mi cuerpo de nuevo gracias a algo fundamental que nunca olvidaré: recordé lo que era estar en mi cuerpo y en el mundo, lo que realmente es tocar y ser tocado. Entendí que las heridas personales y culturales están íntimamente relacionadas. Experimenté la sensualidad como lo que verdaderamente es – un despertar de los sentidos- y la sexualidad como una expresión de una poderosa fuerza curativa. Ya no he confundido más estos conceptos, o temido o negado, ni tampoco los he relegado a estrechas construcciones sociales. Vi y sentí mi cuerpo como un vehículo para… y como expresión de esta creativa y transformadora energía. Es muy poderoso tocar esto – sentir el mundo a través y en nuestra forma. Una gran parte de esta conciencia para mí, fué  mi aprendizaje  y experiencia personal en el Masaje Californiano, y mi práctica hoy sirve continuamente para recordarme que para tocar a otro, primero tenemos que respetarnos y honrarnos a nosotros mismos. Tanto si lo practicamos, enseñamos o recibimos, el Masaje Californiano tiene mucho que ver con tocar la experiencia “individual” del cuerpo. Y aunque ha evocado diferentes historias en diferentes cuerpos, la historia real de este trabajo corporal único nunca ha sido revelada.

Sonia Osorio

El linaje del Masaje Californiano

Por Sonia Osorio

“El masaje Californiano fué desarrollado con la creencia de que cada persona es un Todo y merece amor, que el dolor expresa barreras que han de ser abordadas con respeto  y que el cuerpo es un lugar seguro, sagrado y placentero en el que estar” dice Rebeka  Crown, que estudió la técnica de primera mano en los años 70 con sus fundadoras Margaret Elke y Carol Truman. “A medida que aprendemos a recibir tacto nutriente, encontramos una forma de curar las experiencias de dolor, violencia, desatención y falta de amor que todos sujetamos en nuestros cuerpos, en nuestros recuerdos celulares”, explica Crown, que ha estado practicando y enseñando terapia y conciencia corporal durante más de veinte años.

Aunque ni Elke ni Truman escribieron ningún libro sobre masaje ni tampoco autodenominaron su técnica como hicieron Ida Rolf o Joseph Séller en esa época, ellas hicieron algo igual de poderoso – devolvieron a la gente la “sensualidad” y placer del cuerpo de una forma respetuosa, nutritiva, sagrada y  por lo tanto, curativa. Ellas enseñaron el tacto tal y como nuestros cuerpos inherentemente saben que debe ser: nutritivo y placentero, a pesar de los traumas que hayamos podido vivir ó de los mensajes sociales recibidos. Ellas ofrecían una opción viable y vital – podemos aprender a través del placer, no sólo del dolor o la enfermedad.

El Masaje Californiano tiene sus raíces en las tradiciones curativas antiguas y su base en el movimiento del potencial humano de los años 60, un movimiento cuya influencia proviene de los inicios del Instituto de Esalen en Big Sur, donde el masaje entró en el reino de la terapia del tacto, conciencia sensorial y exploración personal. Pero decir que el Masaje Californiano es simplemente una técnica es un poco limitante. En realidad es un viaje personal de regreso al cuerpo. Aprendemos a amar de nuevo el cuerpo y a escuchar sus mensajes, lo que nos permite redescubrirnos a nosotros mismos, recordar y retejer nuestras experiencias en fuerzas curativas – fuerzas para el cambio- tanto en nuestros cuerpos como en el mundo.

Encarnando la ausencia de miedo

Margaret Elke falleció hace tres años. Su linaje, sin embargo, sigue vivo en Truman (su compañera de enseñanza), en sus estudiantes de primera generación (entre ellos: Connie Buck y Crown, que estudiaron directamente con Elke y Truman y que al final enseñaron juntas)  y en sus propios estudiantes y aquellos que han recibido esta forma de terapia corporal. Son las palabras de esta gente, sus vidas y su tacto lo que nos recuerda que esto es una historia viva – personal y transpersonal a la vez- y que continúa desarrollándose.

¿Quiénes eran estas mujeres que transmitieron este legado de tacto curativo? “Estas mujeres no tenían miedo”, dice Buck. “No creían que hubiera nada que el cuerpo fuera capaz de experimentar que debiera ser temido. Definitivamente debía ser respetado, pero no temido; y realmente merecía la pena ir a buscarlo si querías sentirte vivo de nuevo. Tanto Elke como Truman tenían unas manos divinas. Era increíble la manera en la que podían contactar y comunicar lo que sabían a través de sus manos”.

En el Instituto de Masaje Californiano, que las dos mujeres fundaron en San Francisco en el año 1970, Truman enseñaba conciencia respiratoria y anatomía. Además de su fuerte background jungiano [escuela de Carl Jung], Truman era una investigadora médica y agricultora. Estaba profundamente influenciada por el trabajo de Charlotte Selvers, una de las pioneras en conciencia sensorial mediante la respiración, y Magda Proskauer, una analista jungiana que incorporó en su práctica la conciencia respiratoria. Truman exploró ella misma y enseñó como la respiración cambia la conciencia, permitiéndole a uno pasar de la relajación profunda a un estado de conciencia corporal intensificada.

Elke, que tenía un enfoque más sensual, estaba convencida de la importancia del re-despertar del sistema sensitivo del cuerpo a un nivel muy profundo, y de que, si uno podía crear una oportunidad para que la gente pudiera verdaderamente experimentar sus cuerpos – saber lo que es sentirse vivo- entonces ellos podrían aprender y practicar desde un lugar de conexión y comprensión genuina porque ellos habrían sentido esa vitalidad dentro de ellos mismos. Las manos de Elke – aletargantes, fluidas, increíblemente fuertes, a la vez capaces del tacto más suave – expresaban este mensaje no verbal.

Durante el periodo de tiempo en el que enseñó los cursos básicos del Masaje Californiano, Elke también lideró talleres para parejas sobre lo que ella llamaba “masaje sensual”, donde ella enseñaría a la gente a informar al otro sobre lo que era placentero. El término “Masaje Californiano”, sin embargo, surgió del trabajo de Elke en Europa, específicamente en Francia, donde ella enseñó y trabajó durante casi 10 años después de que la escuela de San Francisco cerrara en los últimos años 80. Fue en Francia donde la técnica fue denominada “Masaje Californiano”, ya que Elke venía de este estado.

Lo que emanó de la experiencia combinada de estas dos mujeres comprendía un programa original de entrenamiento en 10 semanas: la técnica básica del masaje, anatomía, trabajo respiratorio, y una actitud de respeto y amor por la sensualidad del cuerpo.

Más allá de lo básico

Aunque el Masaje Californiano incorporaba un profundo conocimiento de anatomía, dinámicas corporales, alineamiento

Esto requiere encarnar los principios básicos de amor a uno mismo y auto-respeto antes de ser capaz de transmitirlos mediante las manos al cuerpo del otro. En este sentido, el Masaje Californiano va más allá de la técnica y, de hecho, a menudo toma las cualidades únicas del terapeuta, que se comunican en su propio emplazamiento, auto-aceptación y ausencia de juicio a través del tacto y la presencia.

“Esta cualidad de tomar contacto con el cuerpo no es un modelo médico de fijación. Es un contacto que toca algo muy primitivo e innato”, dice Buck, un Doctorado que ha practicado y enseñado la técnica durante 20 años. “Margaret y Carol tenían habilidades muy diferentes, pero enseñaban a la gente a hacer algo que no siento en los que no han sido formados de esta manera. Ellas nos enseñaron como no tener miedo al tomar contacto con el cuerpo de una persona, y con todas las sombras [“fantasmas”] emocionales y culturales que conservamos en nuestros cuerpos”.

Eso significa no tocar simplemente a un cuerpo descubierto, sino nuestro verdadero yo al descubierto, con toda la alegría, dolor, cólera, tristeza y éxtasi posibles como seres humanos. El Masaje Californiano enseña que es a través de nuestras manos, cuerpos y piel que podemos acceder a este potencial de sentirnos plenamente personificados [en nuestro cuerpo].

“La piel es el mayor órgano sensorial, y proviene de las mismas células fetales que el cerebro y el sistema nervioso”, explica Buck. “Es la encarnación de todos los demás sistemas sensoriales. Y además, es capaz de aprender y recordar. Así que cuando tocamos a alguien sin juzgar y con conciencia, algo muy profundo y esencial está siendo contactado. Esto va más allá de la imagen corporal y del revestimiento cultural del cuerpo. Le da a una persona la oportunidad de responder desde una capa de conciencia muy profunda y arcaica. Así, se trata de curación en el sentido de que es lo contrario a lo que la cultura ofrece”.

Este lugar de conciencia profunda, de conocimiento, nunca ha estado perdido del todo, aunque haya sido olvidado. Elke y Truman recordaron ese lugar. Y cuando somos tocados por uno que lo ha recordado, alguien que sabe como encontrarlo de nuevo a través del cuerpo – puede darse la apertura que todos hemos estado esperando.

“Mucha gente no sabe lo que es sentirse completamente vivo, e incluso no saben que no lo saben – yo no lo sabía”, dice Buck. “Una vez Margaret me dio un masaje en una época cuando yo estaba haciendo un montón de profundo trabajo personal y sentí una armadura (emocional) a medio centímetro bajo mi piel, una especie de gamuza que atenuaba las sensaciones, no dejando pasar el mundo hacia dentro y no dejándome salir a mi mismo fuera. Me lamenté sobre esto durante un largo tiempo pero después realmente empecé mi viaje, que aún continua, para destapar lo que a veces me impide experimentar el estar plenamente vivo”.

Experimentar que has vuelto a tu cuerpo de nuevo, sentir todo lo que eres capaz de sentir (ambos, el placer y el dolor) como seres vibrantes y sensuales es una iniciación, que implica tener un profundo compromiso con uno mismo y con aquellos seres íntimos – y con cualquier cosa que sea evocada en el proceso.

“No todo el mundo puede abrirse a este tipo de trabajo porque tienes que tocar el miedo e ir hacia él, incluso más allá de este miedo”, explica Buck. “Pero cuando la gente va allí, es tan profundo como cualquier experiencia chamánica. Yo lo llamo coraje, enfrentarse con lo que nos mantiene atemorizados. Una manera de acceder a ello es a través del cuerpo”.

Crown ve este momento de encarnación [en el cuerpo] como un punto crítico, cuando podemos tanto anestesiarnos a nosotros mismos frente a la experiencia o hacer más profunda nuestra capacidad de sentir. “A través de nuestros cuerpos sentimos ambos la alegría de estar vivos y el dolor y toxicidad de nuestro mundo físico y emocional”, dice ella. “Todos sujetamos pensamientos y sentimientos que son dolorosos. Cuando entramos en nuestro cuerpo y nos abrimos a su capacidad de sentir, todas las sensaciones se despiertan. A menudo, la única manera en que contactamos con esta sensitividad es mediante la enfermedad. Pero el tacto nutritivo puede mostrarnos que también es posible aprender a través de la alegría y el placer”.

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[recuadro de la página 51]

En el cuerpo y fuera del mundo

Para Buck, la experiencia con el Masaje Californiano fue un punto de inflexión en su vida. “Yo vivía en Nuevo Méjico en ese momento y estaba visitando San Francisco cuando recibí mi primer masaje de Carol. Yo era una intelectual y una atleta, y pensaba que sabía sobre sentirme en mi cuerpo. Después de recibir ese masaje, me di cuenta de que no sabía absolutamente nada. También me di cuenta de que este trabajo era importante y de que estaba ahí para salvar mi vida. Si no hubiera encontrado ese lugar, algo en mi se habría deshidratado y probablemente hoy no estaría viva. Así que después de esa experiencia, lo dejé todo y me mudé a California para cursar 4 años de enseñanzas. No lo hice para tener una profesión; lo hice para sentirme tocada de esta manera. Cuando se convirtió en mi profesión fue más adelante”.

Elke y Truman enseñaron anatomía viva a sus alumnos para que pudieran entender lo que estaban tocando – músculos, huesos, nervios, vísceras, como también emociones e historia – y así volverse más sensibles en el modo de tocar y poder realmente sentir lo que estaban tocando. Buck recuerda el entorno de la clase: “Ellas nos enseñaron a tocar de una manera muy refinada de forma que el cuerpo no entrara en alerta, y pudiera relajarse, abrirse y soltarse. Me lo enseñaron al sumergirme en ello. Aprendí desde dentro lo que era realmente sentir la unidad y totalidad. Seguro, tu puedes aprender caricias y movimientos, pero la absoluta exquisitez de lo que estas mujeres enseñaban era que éstas estaban basadas en el respeto por el cuerpo, con unas profundas raíces en las enseñanzas de anatomía”.

Para Buck, esta inmersión le permitió plasmar verdaderamente los principios y lecciones que se enseñaban: “Realmente no puedes practicar o enseñar algo que no has experimentado. La gente que se dedica al trabajo corporal y que no siente su propio cuerpo se pierde, como mínimo, de lo que va este mundo, y en el otro extremo incluso puede hacer daño a los demás. Si no sabes lo que es ser tocado en un modo que permite apertura y honras la contracción y la defensa, no te puedes sentir seguro cuando alguien te está tocando, y entonces no puedes saber como hacer sentir segura a otra persona”.

Con su background en danza y talleres de rituales curativos, Crown incorpora este punto de vista a su propia manera, enseñando que las barreras están para ser respetadas y que la creación de un lugar sagrado y seguro es esencial para la práctica. Ella enfatiza que la experiencia debe fluir, con la respiración, a través del cuerpo – que ella denomina “vasija [recipiente] sagrada”.

“Esto es lo que Margaret comunicaba a través de sus manos”, dice Crown. “Yo veo cada cuerpo como algo bonito, capaz de sentir belleza y placer. El masaje es la invitación para que alguien vuelva a su cuerpo. Hay suficiente dolor, odio y violencia en el mundo. A través del tacto intentamos comunicar que la sesión de masaje, y el mismo cuerpo, es un lugar donde algo totalmente distinto puede pasar porque está permitido”, dice Crown.

“No se trata sólo de una técnica, va sobre la apertura de un universo entero”, comenta Buck. “Trata de lo grande que es [el espacio] dentro de la piel y en el terreno alrededor de la piel – alrededor del cuerpo. Para la gente puede ser muy aterrador por este motivo. Están al borde de algo enorme, que evoca miedos de aniquilación. Yo encuentro este mundo absolutamente emocionante, aun y cuando en el principio tenía incluso miedo de estar desnuda. Créeme, tuve que enfrentarme a mi terror. Entonces, mi cuerpo era el lugar más aterrador para mi porque el trabajo había empezado a despertar su lenguaje”.

Buck descubrió que su cuerpo tenía cosas temibles y excitantes que decirle, y era esencial que ella escuchara estos mensajes. “Si no hubiera sido dirigida por estas profesoras para examinar mi propia herida y verla como una parte del oro que había por descubrir, hubiera existido el riesgo de trasmitir mi actitud (que considero un odio culturalmente inculcado que comunica una actitud de violencia sutil) a otra persona. Lo que este tipo de masaje me enseñó es a no ser violenta – conmigo misma y con los otros – porque todo y todos estamos conectados”. Hoy en día, Buck escribe y da conferencias sobre como los estados mentales primitivos impactan la percepción adulta, y como nuestras sombras [“fantasmas”] personales y culturales pueden distorsionar nuestra visión del mundo y de nosotros mismos.

Continuando el legado

Después de formarse con Elke y Truman en el Instituto de Masaje Californiano, Crown y Buck volvieron a Santa Fe, y finalmente impartieron talleres juntas antes de fundar una escuela de masaje – Academia de Curación Natural del Dr. Jay Scherer, que continúa formando a terapeutas hoy en día.

En Nuevo Méjico, esta segunda generación de terapeutas de Masaje Californiano obtuvo incluso un reconocimiento más profundo por su trabajo. “Me di cuenta de lo increíblemente valientes que fueron Margaret y Carol en su enfoque. También me di cuenta de que lo que Rebekah y yo habíamos creado en Nuevo Méjico era algo que no existía en un estado donde la sanación y tradición curandera era tan importante – nadie se había dirigido al miedo de encarnar la carne, ni había ido más allá”.

Crown y Buck, con el espíritu de Elke y Truman, continuaron sin miedo, llenando los lugares donde ellas enseñaban de respeto por el cuerpo, y siguieron la tradición del tacto conciente y compasivo. En los años 70, sin embargo, era considerado evocativo e incluso provocativo llamar al trabajo “masaje sensual”, como se denominaba en California, así que Buck y Crown renombraron la técnica “masaje nutritivo”, pero lo enseñaron sensualmente.

Rediseñando para recuperar

Para enseñar al cuerpo las nuevas formas de estar en el mundo, primero uno tiene que re-despertar el cuerpo y permitirle estar presente en cualquier sensación y emoción que corra por él. Después, cuando somos conscientes de nuestros cuerpos, los pensamientos y reacciones habituales que perpetuan los patrones de auto-rechazo pueden ser modificados.

“Podemos pensar lo que queramos con falsedad sobre nosotros mismos, pero el cuerpo es incapaz de mentir”, afirma Buck. “Se puede enseñar a través de una experiencia positiva de tacto a estar en el aquí-y-ahora, que es donde puede ocurrir el cambio”.

Una vez que estamos en nuestro cuerpo y en el momento presente, explica Buck, existe una ventana terapéutica donde puede ocurrir el re-aprendizaje. Esto es el punto intermedio entre dos polos sensoriales: si algo es insensibilizado (adormecido) o sobrestimulado (hipervigilante), ningún nuevo aprendizaje puede suceder. Es en este punto medio, aguantando la tensión entre estos dos estados, que el cuerpo puede abrirse a nuevas enseñanzas a un nivel neurofisiológico.

Evidentemente, el cuerpo tiene que recibir la experiencia de algo más, que es donde el Masaje Californiano entra en juego. Con el tiempo, este nuevo mensaje sobre tacto placentero y auto-aceptación llega a formar parte de un nuevo patrón corporal-mental, y así, de una nueva forma de sentir, estar y ver el mundo.

A medida que se va integrando a lo largo del trabajo corporal regular, este nuevo aprendizaje puede llegar a ser una parte natural de la vida de uno, ofreciendo una opción más vital, y permitiendo que las actitudes y creencias que mantienen el cuerpo en un lugar de miedo, dolor o tensión, vayan desapareciendo. Una vez encarnada, esta actitud de auto-respeto y auto-amor puede ser llevada a fuera, en el mundo.

“La práctica de este masaje va sobre integración, que después se convierte en curación”, explica Crown. “Trata de permitirse a uno mismo y a aquellos que tocas a ser un todo. No hay nada que fijar. Lo importante es estar plenamente presente. Sin embargo, no es tan simple de hacer. Es una práctica que implica conocimiento a la vez que intención. Cuando estás plenamente despierto a la persona que estás tocando y a ti mismo a la vez, las puertas de la curación se abren y lo que transmites irá más allá de las palabras”.

Es esta noción de respeto, honra y confianza al cuerpo y  a su proceso lo que es tan integral en el Masaje Californiano. Cada formación y cada práctica se convierte en una creación individual, donde la propia presencia comunica su experiencia de lo que este trabajo es, como te ha cambiado profundamente y como mantiene este potencial vivo para el otro.

Evidentemente, ninguna técnica o terapeuta de masaje puede hacer todo esto para otro. Se debe aceptar la responsabilidad por uno mismo y estar deseando experimentar una apertura como ésta. Lo que la técnica y los que la practican ofrece es un poderoso método para animar y apoyar una experiencia de auto-conciencia, y una oportunidad para expresar quienes verdaderamente somos en nuestros cuerpos y en esta vida. Cuando elegimos aceptar la oferta, entonces empieza el verdadero trabajo de nuestra vida. Si tenemos el coraje, podemos redescubrir la inmensidad de quienes somos y de lo que somos capaces en este mundo – y podemos conocer y amar nuestro cuerpo como el lugar donde la energía creativa de nuestra vida sagrada puede fluir.

Sonia Osorio es una terapeuta certificada en Masaje Californiano y Tailandés que practica en Montreal, Canadá. Tiene un background en yoga y danza, y también escribe para diversas publicaciones sobre cuidados de la salud. Se la puede encontrar en su cuerpo, o contactar con ella vía e-mail en nightskye@sympatico.ca.